Cese de hostilidades

Fabio Cardozo

El modelo adoptado por el Gobierno de negociar con las Farc en medio de la guerra funcionó, si lo evaluamos a luz de sus resultados. Con esta guerrilla se está a días de firmar un acuerdo que implicará su desaparición como estructura armada y su habilitación como fuerza política.

En su momento, esta fue una decisión arriesgada del Gobierno, por cuanto un “accidente”, una contingencia como la del general Alzate o un acto de sabotaje por los adversarios del proceso pudo haberlo llevado al traste, sin embargo, en la medida en que se ganaba confianza, por decisiones unilaterales de desescalamiento del accionar de las Farc, se fue conduciendo a la tregua bilateral no declarada de hoy, que ofrece, por el contrario, a pesar de algunas escaramuzas, un clima de mayor seguridad para el proceso. El silencio de los fusiles facilita oírse, hablar y anticiparle al país el pedacito de paz.

Creo que el camino recorrido con las Farc, junto con la inminente firma del acuerdo final, nos debe servir para considerar un cese de hostilidades con el ELN, que implicaría no solo la cesación de sus operaciones ofensivas contra las fuerzas del Estado, sino sobre todo cualquier tipo de agresión con sus armas a los civiles.

Este acuerdo deberá tener tiempos precisos, en la medida que se avance en una agenda también precisa, con la posibilidad de ampliarse, en la medida que se verifique su voluntad política para avanzar en la concreción de la agenda pactada.

Si el ELN se decide por la paz, deberá anunciarle al país su decisión, renunciando para siempre al secuestro.

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    jueves 2 de junio, 2016

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