Ciudadanos armados
Un gran debate se ha armado en torno a la propuesta del candidato a la Cámara, Christian Garcés, de facilitar que los civiles porten armas. La controversia me entusiasma por dos motivos.
El primero, ya es hora de que la campaña salga del terreno de las maquinarias y entre en el de las propuestas. El segundo, toca un tema álgido: el desespero que está sintiendo la ciudadanía frente a la inseguridad en las ciudades. Debo reconocer el esfuerzo que hace la Policía.
Desafortunadamente, con una impunidad que supera el 90% y con unas leyes endebles, su esfuerzo operativo pareciera nulo. Sin embargo, armar a los ciudadanos puede resultar peor que la enfermedad. Las múltiples agresiones a las que nos somete nuestra sociedad nos han vuelto ciudadanos agresivos e intolerantes y me baso en las estadísticas de riñas por ruido, mascotas y otras situaciones cotidianas. La Policía estima que el 50% de las muertes violentas tienen origen en la intolerancia.
¿A dónde llegaríamos si todos estamos armados? Sin duda, la inseguridad nos preocupa pero es el Estado quien nos debe garantizar nuestro derecho a la defensa. Lo que debemos hacer es fortalecer nuestras instituciones, brindarles herramientas que les permitan dar resultados, devolverles la credibilidad y el respeto de los ciudadanos.
La seguridad y la justicia no pueden estar en nuestras manos, eso sería reconocer que fallamos como nación. Sin duda el nuevo Congreso debe abordar el tema de la inseguridad en las ciudades. En ese sentido se requiere que impulse la reforma a la justicia, se debata con seriedad el régimen carcelario, se replantee el tratamiento que se les da a los menores delincuentes y a lo que hoy se consideran delitos de bajo impacto.