Colombianos de bien
Con el eufemismo de “experimento social”, influencers han abarrotado las redes sociales con videos que muestran cómo varios individuos que carecen de honradez son castigados con fuertes descargas eléctricas haciéndoles morder el polvo y revolcarse en el suelo. Obviamente que tras la falsa manifestación de “experimento social” se esconde una malsana ambición de ganar likes a toda costa.
Pero no obstante esta conducta reprochable sumado a las risas que definitivamente nos despiertan estos influenciadores con el uso de sus billeteras y mochilas abandonadas y perversamente electrificadas, surge el interrogante: ¿Será que la mayoría de nuestra población es deshonrada y carente de valores?
Por fortuna, conozco también casos opuestos en los que individuos pertenecientes a nuestra sociedad devuelven a sus propietarios objetos e incluso hasta dinero que encuentran.
“Ser o no ser honrado” parece ser la cuestión en Colombia, parafraseando a Hamlet.
Está la hipótesis de que una persona obra de manera criminal y antisocial dependiendo de la probabilidad que exista de ser descubierta, capturada y castigada. Si la probabilidad es alta, como en los países desarrollados, los ciudadanos a título individual se abstendrán de realizar malas acciones.
En Colombia tristemente la impunidad es del 99%. Y lo que es peor, este indicador es igual desde hace veinte años. Con esta alarmante cifra aunada a la hipótesis referida arriba, lo que es verdaderamente sorprendente es que aún existan colombianos de bien.
Conclusión: la inmensa cantidad de colombianos buenos, que son muchos más que los malos, lo son por una sublime convicción y no por la probabilidad de ser descubiertos, capturados y enjuiciados, la cual, es casi que cero en nuestro país.