¿Cómo va el MIO?
Nicolás Orejuela, presidente de Metrocali, presentó el balance de sus primeros 100 días en de la entidad. Aunque a algunos les perecerá un dato irrelevante, quiero resaltar que él es el presidente número 18 en los quince años de vida de la empresa y el segundo en el año y medio de Armitage.
Aunque en las calles el cambio del MIO lejos está de vivirse, durante esta administración municipal se ha venido concibiendo lo que podría ser un salto cuántico que marcaría la diferencia entre la vida y la muerte del MIO. El modelo planteado por el Alcalde, que sigue los pasos de lo marcado por Guerrero, convierte el transporte en un servicio público que no tiene que ser autosostenible y que puede ser subsidiado por el Municipio, lo anterior en el marco del Plan de
Desarrollo Nacional del 2015. Este cambio de enfoque solucionaría el problema financiero, origen de todos los males operativos del MIO. En el papel el modelo es lógico y la hoja de ruta de la administración podría devolverles a los caleños un transporte digno. Sin embargo, Orejuela lucha contra el tiempo y los intereses de muchos.
Tiene menos de seis meses para lograr dos tareas titánicas: convencer a todos los actores de aceptar las nuevas reglas y conseguir fuentes de financiación que le permitan al Municipio subsidiar el sistema sin desangrase. En ese sentido, la administración tiene que impulsar el cobro por congestión, reformar la sobretasa a la gasolina, implementar la contribución al parqueo, el impuesto a las antenas, entre otras figuras. A tres meses de su llegada, Orejuela irradia entusiasmo y optimismo. Ojalá tenga más resistencia y persistencia que sus antecesores y logre sacar adelante el MIO.