Con plebiscito o sin plebiscito
Juampa ha logrado lo imposible: “convencer” a sus aliados en el Congreso de que le aprueben el blindaje jurídico del mismo, antes del tan cacareado plebiscito, que no será declarado exequible por la Corte Constitucional, como otra colaboración más de quienes de una u otra manera están aprovechando la coyuntura para sacarle los réditos que ya todo el mundo conoce. Y lo más importante para el Presidente, le aprobaron ese blindaje sin que se conozca el contenido de los acuerdos y le concedieron facultades para que a través de decretos le organice a las Farc todos sus requerimientos. Ojalá no les pese.
De todas maneras, ya sabíamos que teníamos que tragarnos muchos sapos en aras de conseguir la tan anhelada paz con una parte de la guerrilla, así el Eln y las bacrim continúen sometiendo al país al viacrucis de la violencia y la inseguridad. No sabemos si con esas facultades el Presidente revocará el actual Congreso, para llamar a nuevas elecciones, donde posiblemente dará cabida a la petición de las Farc de tener 17 curules al Senado y 12 en la Cámara, sin elección popular. Es posible.
Lástima que no hicieran lo mismo que el M-19, que cuando entregó las armas buscó el voto popular y hoy es el ejemplo de cuando se quiere se puede. Y lástima por Venezuela, pues Juampa pasará de agache ante la tiranía de un gobierno que es el que sostiene en la mesa de diálogo a las Farc. Duele mucho eso. Pero duele más que el narcotráfico haya sido considerado delito conexo.