¿Constituyente? No seamos ilusos
La Constitución de 1991 ha sido reformada vilmente, en diferentes etapas, por el Congreso de la República, sin participación del constituyente primario, o sea, el pueblo colombiano. Esa Constitución hoy, pide ser reformada urgentemente, situación que no se dará nunca salvo que llegue al poder un dictador estilo Hugo Chávez o un Fidel Castro. Quienes llegan a la presidencia, últimamente, no son pantalonudos para atreverse a una cosa de esas. Llegan amarrados por que corren el peligro de ser acusados y defenestrados por el mismo Congreso o por las Cortes en sus diferentes ramas, organismos estos que no estarán jamás dispuestos a perder sus prebendas o sus intereses personales. Por eso llegan Presidentes o candidatos presidenciales acomodados políticamente con quienes dominan los escenarios de poder y, que no tienen o tendrán la valentía de alinearse con la gente del común. No están dispuestos a perder la oportunidad de chicanearles a sus descendientes y nietos con la narrativa de que llegaron a la cima del poder así no hayan cumplido con las expectativas del país.
Lo cierto es que los colombianos cansados con tanta infamia, queremos como nunca antes, reformar ese Congreso, porque consideramos que no es compatible ni con la realidad del país ni con la política moderna, sostener el costo innecesario de semejante elefante blanco. No es justo que Colombia sostenga diferentes Cortes, permeadas por la politiquería, una politiquería sesgada que coadministra sutilmente al país, donde casi siempre le fallan en contra al presidente de turno si este no es de sus apetencias proselitistas y, lo que es peor, le coartan su gobernabilidad para que el país crea que tenemos un pésimo gobernante. Además, practican una justicia maldita, como esa, solo un ejemplo en medio de tanto desafuero, de dejar libre a Santrich cuando era comprobadamente real lo que todo el mundo sabía y comentaba. Se burlan del país, en todo los tonos.
Por eso no tendremos reforma constitucional salvo que, el pueblo mismo, como ha sucedido en otros países, lo exija contundentemente, imponiendo sus mayorías y sus deseos de mejorar.