Control migratorio
La entrada de venezolanos a Colombia es un fenómeno que no para de crecer, la población de inmigrantes ya superó los dos millones, tornándose en una situación inmanejable con problemas sociales que se incrementan. Se suma la intolerancia y la xenofobia que está alcanzando niveles preocupantes, reflejado en las redes sociales, inundadas de mensajes ofensivos y despectivos. La inseguridad es mayor.
En promedio 15 venezolanos son capturados al día por diferentes delitos. Los datos del Inpec señalan que de los 2.774 extranjeros que permanecen recluidos en cárceles del país, cerca de 1.600 son de origen venezolano. Grandes retos para el Gobierno y las autoridades. La implementación de programas de asistencia humanitaria no es suficiente, entre otras cosas porque demanda muchos recursos y no ofrece soluciones efectivas.
Se requiere una política pública integral que comienza por el control en los pasos de frontera. Si bien hay que ser solidarios y apoyar a un pueblo hermano que actualmente atraviesa la peor crisis de su historia, la entrada a Colombia no puede ser descontrolada.
Por eso hay que incrementar la vigilancia en esas zonas, registrar quién está en el país, a qué se dedica, cuáles son sus condiciones de vida, porque al lado de quienes buscan una oportunidad llegan los que tienen la intención de formar organizaciones de delincuencia. El número de inmigrantes en condición irregular, aquellos que no han reportado su ingreso, es mayor a los que se encuentran legalmente. No se trata de que se persiga a los irregulares, pero sí debe existir un registro detallado para atender este fenómeno de manera integral.