¿Cooptación de poderes?
Es impresionante y preocupante la forma como la independencia de dos de los tres poderes—judicial y legislativo—no existe desde hace seis años en nuestro país. Los colombianos vemos con asombro como desde el gobierno nacional se manipulan ambas instituciones. Y debe suponerse que eso no es gratuito. De allí que a muchos compatriotas ya se nos hace inaguantable la galopante corrupción que permeó a la nación. Claro, eso no es nuevo.
La idea general es que todos los gobiernos han sido corruptos, desde el mismo Turbay Ayala (q.e.p.d.), quién aterrado, puso el dedo en la llaga, sin que su advertencia fuera escuchada. Incomoda entonces, la actitud del presidente Santos, quién pone el espejo retrovisor de manera sibilina, mientras el país, sorprendido, todos los días se aterra de la manera como el nuevo ingrediente, la “mermelada”, hace estragos en la conciencia de quienes de una u otra forma deben defender los intereses del país.
Y lo que es peor, en el gobierno nacional están callados ante las acusaciones de Transparencia Internacional y de Andrés Pastrana, al aseverar que en este gobierno la corrupción alcanza los 120 billones de pesos. Dos perlitas: la Dra. Calle, presidente de la Corte Constitucional, logró, gracias a su ponencia sobre el plebiscito, que su esposo, de apellido Aranguren, sea nombrado embajador en Suiza y, Lucy Jeannette Bermúdez, magistrada del Consejo de Estado, con esposo e hija contratando a manos llenas con el Estado, anuló el NO del plebiscito por la paz, sin un estudio adecuado y sin tener la competencia legal para el caso. ¡Uuhmm….!