Corrupción con publicidad
A mediados del año 2014 la revista Semana informó que el gobierno Santos había gastado 2.3 billones de pesos en publicidad y eventos. Con respecto a la misma actividad, a finales del año 2016 el diario La República informó que conforme a las proyecciones hechas por especialistas, en ese año finalmente se invertirían en Colombia 3 billones de pesos en publicidad.
Es decir que hubo un momento en el que el gobierno Santos se gastó en publicidad y eventos el equivalente al 77% del total que toda esta industria movió en el año 2016. Es indignante saber que con estos recursos el Icbf habría podido alimentar durante 10 años a 383.333 niños colombianos, o habría podido construir 51.111 viviendas de interés prioritario, o habría podido cubrir el 42% del déficit presupuestal del sector salud para el 2017. Pero no, de manera miserable el ahora flamante nobel de paz optó por gastar este dineral publicitando sus “logros”, sobre todo aquellos del No apoyado proceso de paz con las farc.
Lo adicionalmente despreciable es que el Decreto 1474 del 2011 establecía un tope de gastos en publicidad a todas las entidades estatales, pero este fue oportuna y convenientemente derogado por iniciativa de Germán Vargas Lleras, mediante la Ley 1551 del 2012, para otorgar patente de corso al gobierno Santos en los gastos de publicidad estatal.
Corromper significa sobornar o cohechar, pervertir o viciar… ¿Cómo no va a corromper a los medios masivos de comunicación un sólo cliente con un presupuesto equivalente al 77% del total que mueve la industria de la publicidad en un año? En la guerra contra la corrupción, este es uno los frentes de batalla en los que vale la pena concentrarse.