Cortes de Agua
En la ciudad de Cali durante los últimos 7 años la gente que recibe agua distribuida desde la plantas de tratamiento del río Cauca, ya sabían que la suspensión del servicio sobrevenía, por alta turbiedad o por empalizadas, ambas debido a fuertes lluvias, ambas debido a fuertes lluvias o intensa precipitaciones que obstruían el trabajo en las bocatomas.
Turbiedad por el arrastre de tierra hacia el río, desde los tributarios debido al aflojamiento de los suelos despradizados, o por tugurizaciòn, intervenciones agrícolas con incuria,. Y empalizadas por talas sin control en las microcuencas, arrastrando los restos de la arborización hacia el cauce. Pero la ciudadanía del otro lado, los barrios de ladera beneficiados siempre por los acueductos que captan las aguas del río Cali y del río Meléndez, creyeron que los cortes de agua no eran con ellos. Y sobrevino la tragedia.
El servicio público de agua se vio interrumpido súbitamente desde el año pasado, entrando la planta de San Antonio a cerrar la salida del agua. La respuesta de los tecnócratas de EMCALI es cierta pero abstracta : “se debe al fenómeno del niño y a la sequìa”. Cierto parcialmente porque, el fenómeno del niño, dentro de la variabilidad climática del calentamiento global, no es culpable de la tala en vastas áreas del Parque Natural los Farallones; el fenómeno del niño no es culpable de las invasiones, y de las construcciones formales en fincas y loteos nuevos que hacen derivaciones de agua con acequias y mangueras a los caudales; de la agricultura intensiva o para el pastoreo de ganado para lo cual desmontan bosques naturales y desprotegen los más de 1.200 nacimientos de agua: Y el fenómeno del niño no es culpable de la minería ilegal incontrolada que desvía cauces de vertientes hídricas y contamina las aguas.
Para que tengamos agua sin cortes y Cali sea viable otros 480 años es necesario parar o impedir todas estas actuaciones en el Parque Natural los Farallones, evitar loteos, negocios de tierras y restablecer los bosques.