Creaturas

Rodrigo Fernández Chois

Un proverbio chino dice que el aleteo de una mariposa produce una tormenta al otro lado del mundo… ¿Y un estornudo?

En una tormenta hace doscientos años -causada tal vez por una mariposa en la Gran Muralla- una joven mujer dio a luz una de las obras que considero la más representativa de la ciencia ficción. Aquella noche, ella y su esposo, un reconocido poeta, con dos amigos más, un escritor libertino como el que más y un galeno; en medio de la noche, entre copas y al abrigo del apocalíptico sonido de los truenos, se propusieron como juego “reto” crear cada uno una historia.

    Mi bella y admirada escritora imaginó una novela que, si no hubiese sido por su padre, habría pasado a la historia con el nombre de su marido como autor. Y digo su padre porque fue él quien asumió la edición de la obra con el nombre de su hija impreso en la carátula desafiando el machismo de la época. El libro hizo leyenda, no solo por haber sido concebido bajo la siquis emocional femenina que complementa la racionalidad masculina, sino por advertirnos la tenebrosa “causa efecto” que existe entre un creador y su creatura.

    Ella, Mary Shelley; la obra, Frankenstein; la conclusión, jugar a ser dios maldice al creador junto con su criatura y los extermina en un gran fuego purificador. Hoy es una creatura microscópica llamada COVID-19 la que cita al Frankenstein original: “Tú, mi creador, quisieras destruirme, y lo llamarías triunfar. Recuérdalo, y dime, pues, ¿Por qué debo tener yo para con el hombre más piedad de la que él tiene para conmigo?”

    Comments

    martes 10 de marzo, 2020

    Otras Noticias