¿Cuál reconciliación?
Tinta y baba a tutiplén han dedicado los narcopopulistas invocando la tal “reconciliación entre los colombianos” para salvar ese intolerable acuerdo de impunidad con que santos quiere blindar a los narcoterroristas reclutadores de menores de edad con fines sexuales y criminales farc, pero ¿a qué tipo de apaciguamiento se estará refiriendo esta despreciable minoría?
Porque está claro que no hay necesidad de reestablecer la concordia y la amistad entre colombianos enemistados por cuanto enemistad no existe entre los colombianos.
En nuestra imperfecta e inconclusa democracia han existido, existen y por siempre existirán diferencias, controversias, desigualdades, disentimiento, analogías y hasta disparidades, pero nunca enemistades, por lo menos no entre los colombianos trabajadores, honestos, respetuosos y comprometidos con nuestra institucionalidad… Hay variedad, que es distinto, y que ojalá siempre haya.
Estos narcopopulistas tampoco se están refiriendo a que la vetusta, derrotada y fracasada izquierda colombiana narcoterrorista se reconcilie con Colombia pidiendo perdón por las atrocidades cometidas, diciendo la verdad, reparando a sus víctimas, comprometiéndose a la no repetición, y pagando las penas a lugar por los crímenes cometidos.
Mucho menos contemplan los narcopopulistas que haya reconciliación para con las valientes mujeres de la Corporación Rosa Blanca; Hasta la fecha a ningún “defensor de derechos humanos” parece importarle se haga justicia para con las atrocidades padecidas y denunciadas por estas valientes mujeres en manos de los cabecillas de las farc cuando eran apenas niñas con tan solo 13, 11 y hasta 9 años de edad…
Con narcoterroristas no hay reconciliación posible, a estos criminales de lesa humanidad se les somete y se les condena o se les da de baja porque ni todas las vidas de esos malditos juntas valen la mitad de la de una sola de sus indefensas víctimas.