Cuando la sal se corrompe……..
Lo que está ocurriendo con los avales políticos en gran parte del país, es la mayor demostración de burla de la clase política hacia el país en general.
La reforma que al respecto se aprobó hace algún tiempo, era puro cuento o un saludo a la bandera. Lo que estamos viendo los colombianos hoy, no se compadece con un país que se dice democrático y librepensador.
Los políticos, los que siempre toman decisiones equivocadas a nombre de la ciudadanía, actúan perversamente, acabando con la poca confianza que sus compatriotas le tienen a los partidos tradicionales, mayorías o unidad nacional como le llaman hoy. Están acabando con la gallina de los huevos de oro.
Al “Chontico”, que no es de mis apetencias, le están birlando un derecho legítimo, al demostrar, por encuestas, que tiene más simpatías que su contrincante de partido, gracias a que el gobierno nacional no quiere ese aval.
En el conservatismo, le quitaron el aval a un hombre como Germán Villegas, quién podía recuperar la dignidad de su colectividad con una posible victoria, por entregarle el crédito a un joven que no despega porque su carisma, sindéresis y capacidad de convocatoria, es nula. En el Polo Democrático, le quitan el aval a quién se lo ganó y se lo dan a otro, al que perdió.
En la “U”, uno de sus jefes a nivel nacional pero valluno, sin muchos votos en su región, escogió a alguien que antaño despotricó de ese partido y, logró dividir las huestes santistas, hasta el punto que la mayoría de ese movimiento están con otro candidato que recoge firmas.
En fin, un galimatías terrible. Como dice Savater: “No, no queremos eso, queremos otra cosa. Queremos que la ética y la política sean compatibles. Que la mujer del César no solamente tiene que ser decente, sino también parecerlo.”