Cuando las esperanzas se evaporan

Hugo E. Gamboa Cabrera

Se cayó el proyecto de ley sobre “equilibrio de poderes” en la Corte Constitucional, lo que ya se presentía, pues las cortes y el exfiscal Montealegre jamás estuvieron de acuerdo con el mismo, en razón a que serían desaforados y, por tanto, investigados por el Congreso de la República, situación que los ponía, según ellos, en el filo de la navaja, ya sea por motivos políticos o de vindicta. Esa clase de proyectos es difícil que pasen un análisis constitucional debido a que tocan intereses de quienes, precisamente, se consideran intocables.

Los que  integran las Cortes en este país ya no son como antes, incorruptibles y majestuosos. Se creen inimputables. Ha perdido el país y también el Congreso, al que ya no se le respeta su dignidad cruelmente pisoteada en los últimos años debido a su frágil autonomía e independencia, que se extraviaron en el camino de la corrupción.

Los colombianos sentimos que no estamos debidamente representados en ese organismo, porque somos conscientes que la gran mayoría de sus integrantes son elegidos por votos de estómago, de gente que no analiza ni digiere que su difícil vivencia se debe a que los “padres de la patria” que eligen, solo llegan allá a defender sus intereses personales y no los de la comunidad. Y triste también, tener que reconocer que seguiremos bajo la égida de una justicia politizada, parcializada y selectiva. Pobre país el nuestro, y más cuando hemos conocido la terrible cifra de la deuda externa, la que ya llega a muchos billones de pesos, sin que sepamos su destino.

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    lunes 13 de junio, 2016

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