Cuarenta y veinte
José José con su canción desvirtuó los rumores que corren en los casos de los matrimonios donde el varón tiene cuarenta años y ella veinte. “Es el amor lo que importa y no lo que diga la gente”. Enterados que la Corte Suprema avaló la negativa de sus derechos a Merlyin Yeimi Muñoz, por ser menor que su difunto esposo Antonio Cerón, no quisiéramos ser irreverentes con los magistrados al recordarles que en otro caso primero escuchen a José José. E
s insólito que haya magistrados que acogen el rumor “ella se casó por interés”, mediante una jurisprudencia que tiene la calidad de fuente formal del derecho. Eso nos convence que Colombia para unas cosas pretende igualarse a los países desarrollados, mientras en asuntos de derechos nos quedamos rezagados. Queremos ser americanos, pero en relación a modelos matrimoniales no miramos el ejemplo de Donald Trump (73 años de edad) y Melania Knauss (43 años).
Comparamos nuestra democracia con la francesa, aceptamos que el Código Civil Colombiano tomó sus pilares del Código de Napoleón, pero sesgamos la interpretación del contrato matrimonial. Somos escépticos ante el matrimonio de Emmanuel Macron (43 años) y Brigitte MarieClaude (66 años).
Presumimos de eruditos con la literatura de Jorge Luis Borges (nacido en 1899) y que leímos El Aleph, Ficciones e Historia de la Eternidad, pero seguramente le hubiéramos negado los derechos a su viuda María Kodama (nacida en 1937). Basta con estos ejemplos para preguntarnos: ¿Los magistrados cómo le hubieran resuelto los derechos pensionales a María Cecilia Botero (1955) al fallecer David Stivel (1930)? Escuchemos nuevamente Cuarenta y veinte.