Cultura como patrimonio

Umberto Valverde

Leonardo Medina está realizando una labor importante en la Secretaría de Cultura, entre sus muchas labores es quien desarrolla la política de patrimonio, que en este año contó con la gran noticia de la proclamación de la salsa caleña como manifestación patrimonial de la ciudad, entendiendo que tanto a nivel musical como desde el baile, pasando por la literatura y la investigación musical, Cali se ha consolidado como la Memoria de la salsa en el mundo. No es una exageración, el grupo Niche acaba de llegar en youtube a un billón de visualizaciones, es la orquesta de salsa más firme en el continente, es la que más presentaciones tiene por encima de otras muy renombradas. De igual manera, el baile, los espectáculos dancísticos, siguen floreciendo y sosteniéndose en el tiempo, como Mulato Cabaret, Delirio y otros shows.

Medina abrió una línea editorial llamado El silencio, recientemente ha publicado un gran volumen llamado Semblanzas Literarias de Pablo González, El Legado de Carlos Molina, como también Ecuajey, un conjunto de crónicas excelentes de Gerardo Quintero, libro del cual nos vamos a referir en otra columna. Ya existen otros libros en camino, como la nueva edición de mi libro “Celia Cruz: Reina Rumba”, que se lanzará en el marco de la celebración de los 20 años del fallecimiento de la gran guarachera cubana, bajo la coordinación de Omer Pardillo Cid, el albacea de los bienes patrimoniales y musicales de Celia Cruz. Recuerden que ella murió el 16 de julio del 2003.

Hace algunas semanas, la oficina de Patrimonio, dentro de las funciones de la Subsecretaría de Cultura, gestionada por Leonardo Medina, implantó de nuevo la estatua de Sebastián de Belalcázar, fundador de la ciudad, que fue objeto de la agresión durante el llamado estallido social. Más allá de la polémica, propia de estos tiempos, donde se presume revaluar todo, es un lugar reconocible para la historia de Cali y para los turistas.

Cali se encuentra en un momento difícil, quizás el más complicado, la inseguridad, el desempleo, la incidencia de los carteles y las bandas criminales ubican a nuestra ciudad como una de las más peligrosas del mundo. Este detiene el avance de las cosas, la propia existencia de las gentes, el enriquecimiento de la cultura. Proteger las artes, el pensamiento, la literatura, la música, la danza, son pilares para resistir la crisis.

Por eso quiero dejar testimonio de un reconocimiento a esta labor, no protagónica, sino de un verdadero intelectual, que defiende el patrimonio de la ciudad en todas sus expresiones. Esto lo hace Leonardo Medina con buen sentido, eficiencia y criterio.

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jueves 1 de diciembre, 2022

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