Cunde el pánico

Hugo E. Gamboa Cabrera

Mucha gente no sabe que, en 1824, el General Simón Bolívar, ante la hecatombe que causaba la corrupción en nuestro Continente y, peor, por la inacción de los tribunales correspondientes, decidió establecer, por decreto presidencial, el fusilamiento de aquellos que se aprovechaban del dinero del erario para enriquecer sus bolsillos. Fueron muchos, especialmente gente de la “alta sociedad”, que pagaron con su vida por desfalcar el Tesoro del Estado.

Pues es triste reconocer que esa corrupción nunca se acabó y, lo que es peor, sigue vigente hoy más que nunca; sabemos quiénes se aprovechan de esa población ignorante o “amarrada” por compromisos electorales (cargos, contraticos PS, pagos por voto), para pauperizar todos los días a un país que como el nuestro, no sale de su subdesarrollo. Tema reiterativo ese, infortunadamente.

La preocupación ahora es que el fiscal Francisco Barbosa envió una comisión judicial al Brasil para investigar a fondo, lo que otros fiscales han escondido, lo relacionado con la corrupción de Odebreth en Colombia. Pues ello motivó a un expresidente y exvicepresidente recientes, para reunirse con sus alfiles y analizar el camino a seguir y, la decisión es “tumbar” al fiscal. Para ello requieren un presidente del Senado amigo, el voto de congresistas y la decisión de la Comisión de Acusaciones, además de elegir un Procurador General, y queda conformada la directriz para desalojar de su cargo a quién se ha atrevido a tocar los egos de quienes se consideran intocables en este país. Por eso le “maman gallo” a una reforma política y a la justicia. Seguiremos por lo mismo. Bendito sea mi Dios.

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domingo 26 de julio, 2020

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