De la dramaturgia a la comedia
No basta que existan algunas salas de teatro concertadas con el Ministerio de Cultura y que ofrezcan espectáculos al público.
Falta una ley que comprometa al Estado a reconocer salarios profesionales y seguridad social a los actores de teatro, porque no es lo mismo trabajar en cine y en televisión, donde se escala fama y pagan bien, que sobrevivir recibiendo aplausos del público en esas pequeñas salas.
En los años 70 los jóvenes escépticos llenaron los bailaderos, otros ingresaron a grupos políticos, hubo quienes escogieron ser hippies y algunos que prefirieron la militancia dramatúrgica.
Se volvieron actores quienes creyeron cambiar la sociedad mediante sus gestos y palabras, sus dos únicas armas de lucha. En nuestra ciudad se gestaron encuentros regionales de teatro que ocuparon las incipientes salas, las sedes sindicales, las casetas comunales y las calles.
Pero la dramaturgia pronto fue relevada por la industria de la comedia y entonces aparecieron las escuelas que preparan para la actuación comercial. El Día Internacional del Teatro, 27 de marzo, estas apologías en homenaje a: Enrique Buenaventura (q,e,p,d) –el Tec-, Phanor Terán –La cuchilla-, Jorge Vanegas -El Globo- , Álvaro Arcos -Cali Teatro-, Danilo Tenorio -Teatro Imaginario-, Orlando Cajamarca -Esquina Latina-, Diego Pombo –Barco Ebrio-, Manuel Sierra –Domus Teatro- , Iván Montoya (q.e.p.d) –Teatro Personas-, Antonieta Mercury (q.e.p.d) -Tabla Latina-, Lucy Bolaños – La Máscara-, Jaqueline Vidal –continuadora del legado Tec-, Carlos Yance –Taller Estudiantil Escenarte-, José Antonio Hernández – Los Creadores- y demás cultores de la dramaturgia.