De nosotros depende

Hugo E. Gamboa Cabrera

Cali es una de esas ciudades que más ha padecido el crecimiento poblacional, es decir, se ha hinchado desmesuradamente.

Y eso no es fácil de manejar, sobre todo porque la gente que llega de otras regiones  buscando un mejor futuro es cooptada por políticos inescrupulosos interesados en sus votos más no en el bienestar de la ciudad. Rodrigo Guerrero, nuestro alcalde, ha tratado de mejorar muchas cosas  que heredó de gobiernos anteriores, funestos y populistas, a los que no les importó que la ciudad se desbaratara. Cada alcalde aumentaba el número de taxis ($$$) hasta el punto que nuestra ciudad, según parece, cuenta con casi veinte mil de estos vehículos.

Exorbitante y complicado, por contaminación y por espacio. Lo que acaba de descubrirse en las megaobras de la calle 70 con carrera 8 y en la autopista sur con 70, inaudito. Se nota que utilizaron más arena que cemento y todo porque los contratistas deben cumplir con las consabidas coimas.

Nuestros bellos siete ríos se mueren por falta de oxígeno, porque sus cuencas fueron invadidas y los organismos como CVC, donde predomina el afecto politiquero, no funcionan como debe ser.

Igual sucede con las invasiones, a donde llegan quienes aspiran a ser alcaldes y concejales, prometiendo no dejarlos sacar.

Ni que decir de aquellos caleños que viven en Cali, que todos los días, dos o tres veces, sacan sus mascotas a los parques y andenes dejando los olores propios de sus deposiciones, sin que algún organismo les recuerde que la ciudad merece oler mejor. Por eso votaré por Maurice Armitagge.

Me brinda confianza. Y lo más importante, prefirió ser avalado por firmas y no por partidos contaminados.

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    lunes 3 de agosto, 2015

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