De Siria a Francia
Sin duda, los atentados en Francia ocurridos el viernes pasado son condenables. La muerte de 152 ciudadanos duele sin importar cuál sea la motivación de quienes cometen los homicidios.
Sin embargo, no podemos dejar de mirar el origen de los mismos y también deberíamos pronunciarnos por la tragedia que se está viviendo en Siria.
En nombre de la libertad y de la democracia, las grandes potencias también han generado destrucción. La guerra civil en Siria ha dejado 220 000 muertos desde el 2013, muchos de ellos civiles. Igualmente, se calculan en 3 millones los refugiados y la mayoría de las ciudades están devastadas, el 40 % de la población está en una situación de crisis.
Lo cierto es que en Occidente poco nos importa esta guerra más allá de los problemas de las fronteras en Europa y ahora por los ataques en Francia, una respuesta ínfima si se tiene en cuenta la magnitud de la intervención y la fuerza militar de los aliados en el país africano.
Ambos bandos del conflicto han sido acusados por diversas organizaciones y gobiernos de cometer crímenes de guerra y violaciones de los derechos humanos así como también de causar daños patrimoniales históricos.
Este fin de semana, los ataques de Francia a Raqqa capital del Estado Islámico afectaron un museo, un estadio y un hospital.
¿Cuántos muertos civiles habría en estos ataques? Ellos también merecen el duelo del mundo entero. No sé nada de esta guerra, no se quiénes son los buenos y quienes los malos. Solo sé que, como en cualquier guerra, todos los muertos tienen quien los llore.