Debates ambientales

Rosa María Agudelo

Me llenan de optimismo las polémicas ambientales que se han desatado en Cali en los últimos meses. La primera fue sobre la construcción del terminal sur del MIO en zona del bosque seco y del humedal El Cortijo. La más reciente tiene que ver con el traslado de 18 árboles y la poda de 19 para darle mayor espacio a los eventos de la feria de Cali en la autopista Suroriental.

Estas polémicas representan dos cosas. La importancia que vienen adquiriendo los temas medioambientales y la segunda que en Cali hay ciudadanos que se interesan por sus asuntos. En estos casos se han contrapuesto aspectos esenciales para los ciudadanos como el transporte y el entretenimiento con el medio ambiente. En el trasfondo de la discusión también podemos percibir los cambios generacionales. Cali puede estar empezando a pensar al ritmo de los millennials, con prioridades distintas.

En ese sentido, las administraciones tendrán retos dialécticos mayores, lo que les exigirá a los funcionarios mucha preparación y argumentos para responderles a los ciudadanos.

No conozco a la nueva directora del Dagma, pero me decepcionaron las razones con las que defendió el concepto técnico mediante el cual se autoriza a trasladar los árboles. Palabras más, palabras menos dijo que vivimos en una ciudad y que el debate de los árboles debe ser propio de las cuencas de los ríos.

Desafortunado resulta que la autoridad ambiental, dadas sus competencias, interprete que en la ciudad prima el derecho a la recreación sobre la preservación del medio ambiente.

Hubiese esperado de ella la garantía de que los árboles no corren peligro con su traslado y no quedar con la sensación de que no son importantes si lo que van a darle es paso al Salsodromo.

Comments

    martes 10 de octubre, 2017

    Otras Noticias