¿”Decentes” y “humanos”? ¡Jua, jua, jua!
Si algo caracteriza a la nueva casta de corruptos que salieron del closet en Colombia gracias a la grosera impunidad con que pretenden cobijarles sus simpatizantes y encubridores en el cartel de la toga es justamente su absoluta carencia de decencia, de humanismo y hasta de cerebro; Basta analizar a sus ídolos, a sus abanderados, a esas “figuras públicas” en quienes tienen fijadas sus agonizantes esperanzas de llegar al poder para confirmarlo.
Empecemos por el estropeado, delirante y alguna vez respetado profesor: En mayo del 2015, este supuesto baluarte de la decencia, autoproclamado impoluto e incorruptible, confesó que fue auxiliador de las farc, que hizo traducciones a los narcoterroristas, que proporcionó escondites a estos asesinos y que incluso les ayudó a tramitar documentos de identificación… ¿Decente? ¡Jua, jua, jua!
¿Dónde está la virtud de tan infame complicidad? ¿Acaso este secuaz de narcoterroristas tradujo para los reclutadores de menores de edad con fines sexuales y criminales de las farc manuales de estrategias terroristas, de armado de bombas, o de tácticas de guerra urbana? ¿¡En lo que le queda de razón recordará este despreciable acólito de narcoterroristas a quienes mataron, secuestraron, extorsionaron y violaron esos sujetos a quienes él facilitó circular libremente?!
En lo que al incendiario, convicto, fracasado, no amnistiado ni indultado, inepto, y jamás respetado desmovilizado del m-19 respecta, ¿que tiene a su haber de humano? Hasta ahora es un impune criminal de lesa humanidad, secuestrador y extorsionista, un indemne asesino, un reo convicto, un perpetrador de delitos atroces… ¿Humano este condenado? Jua, jua, jua!