Declaración catalana

Alberto Ramos Garbiras

Todo se polarizó en la sociedad civil y en el seno de los partidos políticos que se alinderaron alrededor del partido Popular. Una división de la sociedad y de los partidos políticos en medio de la confrontación de soberanías.

El Senado español aprobó la intervención vía estado de excepción, apoyando la decisión del presidente Rajoy de tomarse el gobierno catalán, el gabinete de consejeros y el desconocimiento del Parlament, es decir una intervención sobre una región autonómica desconociendo las instituciones regionales para dizque recuperar “la normalidad”.

Este proceso de implementación será complejo porque los alcaldes de la mayoría de los municipios de Cataluña, delegados del pueblo, rodearon la votación de independencia que el 27 de octubre hizo el parlamento.

Todo será traumático, acelerará el nacionalismo, el populismo, el ánimo independentista; el uso de la fuerza para hacer cumplir el artículo 155 (una copia de la Constitución alemana), seguramente acarreará choques entre partidarios del Sí y del No, choques entre fuerzas armadas del Estado central y la fuerza armada de los Mossos de Escuadra o policía catalana; movilizaciones populares a tutiplén de ambas partes y una convulsión social que no debería ocurrir si hubiesen dejado votar libremente un referéndum donde claramente por las encuestas y sondeos de opinión había una minoría nacionalista / independentista activa; hoy vastos sectores se han radicalizado y todo se podrá definir en unas elecciones que convocará el Gobierno central, lo cual aumentará el repudio.

Estos hechos dejan en evidencia que España necesita reformular el ordenamiento territorial con otro encaje constitucional para evitar impulsos secesionistas y alteraciones graves.

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    lunes 30 de octubre, 2017

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