Declaraciones y acciones ignominiosas
Diariamente leo en redes sociales y escucho en medios expresiones colmadas de inquina, manifestadas por muchos colombianos de todos los niveles educativos y sociales, las cuales descalifican el actuar de contradictores o hasta amigos.
Pero cuando estas expresiones son lanzadas por ciudadanos con alta visibilidad pública son una atrocidad, porque aparte de envenenar los debates, son un ejemplo para la galería multiplicando su efecto destructor al incrementar la polarización del país.
Así tenemos al congresista Lara, quien en una reciente entrevista adelantada por Claudia Palacios, desatiende de manera muy grosera las preguntas incómodas e intenta descalificar a la periodista recurriendo a la injuria para evitar responder sobre asuntos éticos que involucran a congresistas de su bancada.
Pero del otro lado del prisma ideológico descubrimos al fogoso Gustavo, quien a pesar de llamar a una coalición con partidos de centro, no deja de utilizar el lenguaje provocador aun para referirse a acontecimientos como la muerte del científico Hawking en donde estableció un severo símil para evocar la débil inversión en investigación y desarrollo científico en Colombia.
El registrador nacional demuestra su incapacidad administrativa y de logística al mentir sobre la elaboración y distribución de los tarjetones para las consultas del 11 de marzo, y sin decoro anuncia que ni siquiera ha contemplado renunciar ante su evidente incapacidad para gerenciar.
Peñalosa, alcalde de Bogotá, convirtió en hábito ofender y burlar a sus conciudadanos al tratar asuntos como el bienestar, la protección medio ambiental o el transporte público.
Somos un país administrado por bellacos en camino a una catástrofe social. ¿Habrá quien recupere la mesura y la ética?