Descertificación

Rodrigo Fernández Chois

Lo había olvidado ya… tenía a mi haber veinte años menos cuando el gobierno de EE.UU. nos descertificó por causa del llamado proceso ocho mil. Qué rabia y qué dolor sentí entonces al ver cómo fuimos catalogados los colombianos como consecuencia de un personaje que nos representaba por estar investido con la figura presidencial.

¡Por arte de magia -y de un elefante- nos vimos convertidos en parias para el mundo entero! Recuerdo incluso que marché pidiendo la renuncia del culpable sinvergüenza, a quien de paso le cancelaron de manera deshonrosa su visa americana.

Creí hasta hace un par de días que esta negra pesadilla era cosa del pasado, pero ahora, por cuenta y gracia del mar de coca que inunda nuestro país, la amenaza de una posible descertificación -con todas las nefastas consecuencias morales y económicas- se ha vuelto a materializar.

Y es que no es cosa de poca monta el hecho de haber pasado de cuarenta mil a doscientas mil hectáreas de cultivos de coca durante el gobierno del Nobel de Paz. Un suceso tan descomunal que sólo lo podemos dimensionar si pensamos a que equivale a pasar de dos veces el área de la isla de Aruba a casi tres veces el área de Singapur. La palabra mar queda corta. ¡¿Océano tal vez?!

La preocupación de los americanos es muy válida ya que esa abundancia de coca terminará destruyendo la vida de muchos de sus jóvenes. Pero lo más dramático del asunto, y lo escribo para aquellos que ven el problema del consumo en nariz ajena, es que tal proliferación también será la maldición para muchas familias colombianas.

Comments

    miércoles 20 de septiembre, 2017

    Otras Noticias