Diciembre y el espacio público

Miguel Yusty

Una de las tantas tareas que los caleños hemos perdido es la recuperación del espacio público. Mientras Bogotá, Medellín y Barranquilla han hecho parte de la tarea, tratando de darle continuidad a planes de reurbanización durante varias administraciones, en Cali ha pasado lo contrario, generando con esto una tugurización solo comparable a la de algunas ciudades del sudeste asiático.

Nos quedamos sin metro y el MIO se encargó de manera implacable de desordenar todo lo que a su paso encontró.

Ahora cuando llega diciembre se repite la misma historia, se hacen los mismos diagnósticos de hace 20 años y se presentan soluciones que ya fueron planteadas pero que las tres últimas administraciones no tuvieron en cuenta.

La recuperación del espacio público en Cali, solo tiene dos puntos de inflexión, la realizada por Ricardo Cobo y la que yo llevé a cabo cuando le devolví a la ciudad la Plaza de Caicedo.

Los vendedores ambulantes y la informalidad forman parte de la rutina y de la vida cotidiana del caleño.

Ellos forman parte de una cadena que se inicia con el gran contrabandista, continúa con los formalizados y exvendedores ambulantes que ya tienen sus locales, hasta llegar a los kioscos que ocupan pedazos de los andenes debidamente controlados y arrendados, por las mafias del crimen organizado.

La informalidad, sin embargo se ha constituido en Cali como en el resto del país en un colchón que mitiga el desempleo y que por razones obvias maneja las lógicas de la marginalidad.

Como decía un amigo, no hay tiempo de llorar, pues ahora en diciembre las ventas ambulantes son las dueñas de la mitad de Cali.

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miércoles 21 de noviembre, 2018

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