Dogmatismo
Apropósito de las apasionadas posturas entre los defensores y los detractores de plebiscito, reflexioné sobre los enfoques dogmáticos, debido al enfrentamiento continuo entre colombianos en acaloradas y absurdas discusiones.
Para comprender el asunto del dogma y el dogmatismo recurrí a la filosofía, aliada del entendimiento y el raciocinio.
En síntesis, el problema del dogmatismo radica en la incapacidad de ejercer la sana autocrítica a los argumentos de la razón pura.
Porque aun manifestando un alto contenido de conocimiento en ciencias, actividades o artes, de igual manera se debe exhibir la capacidad de realizar un examen crítico a la idea o acción que se defiende, con ello se refrenda la autoridad conferida por el conocimiento y la práctica al argumento que favorecemos.
De esta manera los defensores y detractores de los acuerdos de la Habana deberían tener la capacidad de cuestionar sus propios argumentos de manera pública permitiendo observar si los raciocinios expresados tienen grietas, errores o falacias.
De esta disertación la única actividad humana que compete dejar afuera es la religión, porque el dogma religioso es la razón de ser de los cultos para su supervivencia. Si cuestionáramos y sembráramos dudas sobre los preceptos
religiosos, lentamente desmoronaríamos sus estructuras llevándolas al fin; por eso para su protección recurren al recurso de la omnipotencia, defendiendo los dogmas de la crítica y la auto reflexión.
Pero las ciencias sociales, el deporte y las ciencias puras necesitan de la autocrítica para alejarse del riesgo dogmático que conduce a resultados desalentadores y fracasos.
Así que, señores expertos, menos ego y más humildad en el tratamiento de los asuntos de interés general.