Economía en cuidados intensivos
La emergencia provocada por el coronavirus está impactando la economía mundial, tanto que los analistas dan por descontado una recesión global. Las medidas adoptadas por el Gobierno han sido óptimas, en la intención de aplanar la curva de contagios. La determinación de decretar un confinamiento general fue necesaria y se debe mantener durante un tiempo prudencial, pero prolongar la cuarentena por tiempo indefinido traerá consecuencias negativas para el sostenimiento del país.
Atenuar el impacto económico no da espera. En esa labor el sistema financiero es clave, con una política solidaria de créditos flexibles que permitan mantener a flote la actividad económica. No se puede desconocer que debido a la crisis muchos empresarios tienen dificultades para cumplir con sus compromisos y necesitan alivios para mantenerse en el mercado cuando termine el aislamiento.
Preservar el empleo es fundamental, habrá que decretar un levantamiento parcial de las medidas adoptadas por el gobierno. Más allá de la discusión acerca de la importancia de la salud frente a la economía, es preciso mantener la cuarentena en los sitios donde el riesgo de contagio es mayor, en lugares donde la red hospitalaria no esté preparada y en ocupaciones en las que es inevitable el contacto entre personas. En cambio, permitir las actividades que, con los cuidados pertinentes, puedan funcionar sin peligro de contraer el virus. Este tema fue analizado por Fedesarrollo que acertadamente propuso un confinamiento diferenciado.
Esto se puede lograr si se mejora el sistema de salud y se tiene mayor capacidad para realizar pruebas, porque sin hacer diagnósticos acertados, estaremos dando palos de ciego.