Educación superior para todos, sin excepción

Hernando González

El reto que muchos padres de familia tienen por los costos que se vienen o que ya han tenido que pagar para la matrícula de sus hijos en la universidad, ha sido motivo de preocupación para muchos. Aquí tenemos en riesgo la educación de miles de jóvenes que no van a poder seguir sus estudios por los altos costos.

Y para poder hacer frente al problema primero hay que entenderlo.

Bien se sabe que este año la inflación ha estado por encima de los topes históricos de hace más de veinte años, alcanzando el 12.53%.

Cuando se presenta inflación todo sube, incluidos los servicios educativos.

De acuerdo con la ley colombiana, las universidades pueden ajustar el precio de su matrícula en dos sentidos; por un lado según la inflación, siendo ésta el derrotero del tope al cual pueden llegar y, por el otro, según su “autonomía universitaria”, un concepto bastante amplio que abarca desde la libertad de cátedra hasta la fijación de los precios que vean convenientes.

Esto ha generado una amplia polémica, incluidas las manifestaciones de estudiantes exigiendo una rebaja a sus matrículas, dado que han existido algunos casos donde se presentan incrementos por encima de ese 12.53%.

Ahí técnicamente no están por fuera de la ley, dado que dentro de dicha “autonomía universitaria”, las universidades pueden cobrar por encima de ese tope siempre y cuando envíen un informe al Ministerio de Educación argumentando porqué es necesario y queda en potestad de ellos aprobarlo o no.

Aquí nos encontramos ante un desafío legislativo que nos exige una revisión técnica y una amplia voluntad política para sacar adelante una discusión que permita llegar a acuerdos para que el golpe no sea tan fuerte para el bolsillo de quienes están en las universidades privadas, especialmente.

Pero el universo de la educación superior también incluye otras formas, como la educación superior pública y las Instituciones Técnicas, Tecnológicas y Universitarias Públicas (TTU), que también son educación superior.

El verdadero desafío está en que un amplio número de jóvenes acceden a la educación superior privada porque no lograron el puntaje del ICFES necesario para poder entrar a una pública.

Muchas veces, en las zonas más apartadas de Colombia, entran a las TTU y, a pesar de tener precios más accesibles, también tienen dificultades para pagar.

A pesar de que la iniciativa matrícula cero los cobija, en el caso de las TTU, hay muchas que están presentando dificultades para continuar con ese ejercicio dado que no han recibido los recursos del Estado para sostener esas matrículas.

En ambos casos, es donde necesitamos concentrar esfuerzos para cerrar las brechas tan profundas que se establecen desde el momento en que se termina el bachillerato.

Aunque se van a presentar algunos alivios para quienes acceden al ICETEX, aquí no se logra solucionar de fondo el problema.

De mi parte cuentan con todo el compromiso para dar las discusiones necesarias para que la educación llegue a más personas y no se convierta en un privilegio de pocos.

Es solo a través de ella que este país puede cambiar y nuestros jóvenes pueden tener un mejor futuro.

No podemos permitir que más de ellos terminen su bachillerato e incluso prefieran no acceder a la educación superior para evitar todas esas dificultades o, simplemente, no pueden pagarla. Una de mis principales motivaciones para llegar aquí fue esa y lo seguirá siendo.

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domingo 18 de diciembre, 2022

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