El calvario del sector nocturno
Los católicos tenemos clara la palabra calvario: el nombre de la colina donde fue crucificado Jesús después de padecer nueve de las catorce estaciones que glorifican su Pasión y Muerte. Al montículo también se le conoce como Gólgota… ¡El Lugar de la Calavera”!
La evolución del idioma nos da licencia para emplear también la palabra calvario para explicar la sucesión de problemas, infortunios y sucesos calamitosos antes de lograr un objetivo.
“¡Estamos viviendo un calvario!” es la voz de la mayoría de los empresarios de la noche después del primer fin de semana en el que comenzó a regir la obligación de pedir el carné de vacunación para consentir ingreso de público. Y es que no es para menos. El sector de la noche ha sido el más perjudicado por la sucesión negativa de eventos ocurridos por la pandemia y el paro, el que debe asumir con todo rigor las normas y disposiciones y además el que debe exorcizar el recelo de su clientela. Fue primero en cerrar sus puertas y último en poder abrirlas con operación a medias. El que está siempre en el ojo del huracán y el que está siendo más controlado y supervisado. Dicen que las comparaciones son odiosas, pero evidenciar como existe flexibilización de regulación en otros sectores –un “Día sin Iva” sin necesidad de presentar carné, por ejemplo- hace que un amargo sabor de injusticia e inequidad aflore.
Vemos a los empresarios de la noche sonrientes. Pero la procesión –su Vía Crucis- va por dentro. Cuántos malabares para mantenerse con sus sueños y atravesar un calvario que pareciera advertir que se está marcando calavera.