El cambio en Cuba
Para mi generación, la revolución cubana era la encarnación de nuestros ideales. Fidel Castro se enfrenta al imperio norteamericano y esto lo convierte en un héroe, por años lo quisieron matar, aún en alianzas con la mafia americana pero nunca pudieron, murió de viejo y enfermo.
El poder lo heredó su hermano, Raúl, que no era tan simpático para mi generación.
Con el paso de los años, el asunto se fue complicando. Murió el Che, vino el proteccionismo de la URSS, con todas sus obligaciones, el enfrentamiento de los mísiles, y, luego, la caída del estalinismo. Cuba se quedó sola.
Yo estuve en La Habana en el Periodo Especial y hace poco volví. Dos de mis mejores amigos y personas que admiro fueron anticastristas, Guillermo Cabrera Infante y Celia Cruz. Muchos más.
Con ellos he mantenido el respeto total. Pero nunca he querido ser un opositor del gobierno cubano. Hasta la gestión de Raúl Castro me parece aceptable, y ahora, escuchando su discurso, en la posesión de Díaz-Canel me parece que Cuba lucha, con pocas armas, por cambiar.
Raúl estará a la sombra, pero no me digan que una persona diferente en apellido a los Castro no es un cambio. Con el asedio de Trump, las decisiones económicas no son fáciles.
Pero, con reservas, espero que ese sueño que tuvimos en los años sesenta, sobreviva a pesar de todo lo que ha sufrido, conllevando el sufrimiento de otros. Esto es lo que digo con amor por esa isla, de donde viene la razón de mi existencia, la música cubana.