El campeón de la vida

Esta semana, un joven caleño habitante del distrito de Aguablanca fue noticia por darle a Colombia el campeonato mundial número 42 de boxeo, al obtener el título del peso súper gallo.

El logro de Jonhatan Eccehomo ‘Momo’ Romero, primer vallecaucano triunfador en esta disciplina deportiva, nos permitió conocer la historia de un joven luchador y entusiasta quien en medio de la violencia entendió que la vida es para vivirla, encontrando refugio  en el deporte para canalizar la frustración, la rabia y el dolor.

‘Momo’, habitante del barrio El Retiro, uno de los sectores más afectados por la criminalidad en Cali, integró una pandilla para vengar la muerte de su hermano; los golpes de la vida y los consejos de sus padres lo llevaron a tomar una decisión: vivir de otra manera, no entregarse a la cadena de venganzas que desangra nuestra sociedad, optó por una vida de disciplina, gozo y hoy triunfo.

“El deporte me salvó la vida” son las palabras que pronuncia en cada entrevista, por eso hoy todos lo citamos como ejemplo, no obstante, el resplandor de su gloria, nos obliga a reflexionar: ¿cuántos campeones sin descubrir han muerto por una bala perdida o al cruzar fronteras invisibles definidas por el microtráfico y la extorsión? ¿Cuántos triunfadores están hoy en nuestros barrios esperando una oportunidad?

El “Momo” y su ejemplo nos devuelve la esperanza, estamos a tiempo de recuperar miles de vidas, es momento de apostarle a una nueva humanidad. Valientes padres como Yeimi Cristina y Reynaldo con el dolor a cuestas le siguen apostando a la vida, enseñan a sus hijos a perdonar y así le ganan la pelea, golpe a golpe, a la falta de oportunidades, a las injusticias, al dolor y a la muerte.

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    jueves 21 de febrero, 2013

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