El código de la vida
El ADN es un ácido nucleico que contiene toda nuestra información genética hereditaria que sirve como “manual de instrucciones” para desarrollarnos, vivir y reproducirnos . El genoma es, entonces, aquel conjunto formado por la unidad molecular que son los genes, los que cumplen una tarea vital para el funcionamiento celular. Al descifrar el “código de la vida” se podrán aplicar tratamientos efectivos a enfermedades como el cáncer y las hereditarias que ha padecido la raza humana durante toda su existencia.
El Premio Nobel de Química ha sido entregado a dos mujeres investigadoras en Bioquímica y microbiología genética, Emmanuelle Charpentier y Jennifer A. Doudna, por desarrollar un método para la edición del genoma que permite cortar el ADN en una posición concreta para seccionar el código genético a voluntad de forma muy precisa; descubrimiento que ha revolucionado el mundo de la ciencia, brindando nuevas oportunidades para el fitomejoramiento y contribuyendo a terapias innovadoras que ponen en evidencia el gran aporte de la mujer al mundo en las diferentes áreas del conocimiento. Esto constituye un valor trascendental para destacar cómo la mujer ha alcanzado su propia dimensión sin pretender ocupar los espacios del género masculino; sin evidenciar un afán por una malograda competencia, sino, proyectando su propio desarrollo para mejorar las condiciones de vida de la sociedad moderna. En todos los escenarios el rol de la mujer se posiciona en forma brillante, lo cuál nos invita a admirar su disciplina, capacidad de trabajo y también destacar su fortaleza emocional para asumir su nuevo papel en el siglo XXI.
Precisamente, se acaba de celebrar en el país el día de la mujer campesina como un justo reconocimiento que debe hacerse a quienes como esposas, madres, compañeras y liderezas empresariales, sociales y comunitarias han labrado la tierra, sosteniendo con su trabajo y esfuerzo la unidad familiar que nos enorgullece y que hoy tenemos que reivindicar garantizando la educación técnica, tecnológica y profesional de la mujer, porque no solamente están destinadas biológicamente a preservar la existencia del hombre sino también a promocionarse personal y profesionalmente en una Colombia que tiene que ser cada vez más incluyente, velando por sus derechos fundamentales, comenzando por su propia integridad personal y dignidad humana.
Las mujeres colombianas merecen un digno reconocimiento del Estado y de la sociedad a partir de valorar sus iniciativas productivas, estimular su promoción social e intelectual, contribuir a su autoestima y protección con programas sociales que las dignifique; justo merecimiento que se han ganado con su valor, credibilidad y confianza en todos los campos y disciplinas del conocimiento, porque durante toda nuestra vida han dejado aportes decisivos para asegurar nuestra existencia, el código de la vida misma.