El destape
Se radicalizó el presidente Petro, indudablemente. No soportó más la coalición con los partidos tradicionales y de algunos alfiles del partido Verde.
Sin embargo, tiene a su ministro del interior, Luis Velasco, conocido como “chuspas”, saltando matojos con los congresistas de esos partidos, posiblemente con mucha “mermelada” en la mano, para que no mamen más gallo con la aprobación de las reformas que Petro quiere con vehemencia, posiblemente a instancias del Foro de Sao Paulo y, lograr el empobrecimiento de una Colombia llevada del diablo con una inflación elevada y con una recesión que nos respira en la nuca.
Ya lograron la aprobación del Plan de Desarrollo, una plataforma que acabará por entorpecer mucho más el desarrollo de nuestra patria, con un artículo especial para elevar el impuesto predial desmesuradamente, gracias a un “mico” controversial que ajustará el “multipropósito” catastral enrevesadamente.
Igualmente, tienen la gasolina como caballito de batalla para poner a sufrir a millones de colombianos.
Aparte de que todo sube de precio, incluyendo los “benditos” peajes, ya nos amenazan con otra tributaria que servirá para reemplazar el billete que le llegaba a diferentes regiones por petróleo, gas y carbón, conocido como participación, los que no seguirán siendo explorados por orden presidencial y del papá de doña Irene Vélez, el viejo Hildebrando.
Mejor dicho, nos comió el tigre por culpa de once millones de compatriotas, de los que ya se han arrepentido ocho, exceptuando la etnia indígena y, de 39 millones más que votaron por Hernández, el mentiroso y, los que no sufragaron.
Petro también convocó a campesinos e indígenas a salir a las calles a defender su “obra de gobierno”, una situación peligrosa para la estabilidad democrática del país; eso significa promover una lucha de clases, en las que son maestros el presidente y sus amigos, lo que conllevaría a una grave alteración del orden público que no se sabe cómo termine.
También nos amenazó con una constituyente, posiblemente por decreto y cerrando el Congreso y las altas cortes, amén de medios de comunicación, poco apreciados por el actual gobierno.
No sabe uno si al país lo cogerán con los “calzones abajo” pero, están avisados. Mientras tanto, la bolsa de valores de Colombia tiene problemas y la acción de la gasolina colapsada, tanto en Colombia como Nueva York.
Conociendo al señor Pero, eso no le interesa.
Muchos tampoco le creemos cuando el Día del Trabajo, desde su balcón presidencial, nos puso pálidos por su verborrea y al día siguiente, desde España, nos trató de mentirosos al decir que “no había querido decir lo que dijo”. Bendito sea mi Dios.