El desvanecimiento del centro político

Alberto Ramos Garbiras

El hecho de no decidir la Coalición Centro Esperanza (CCE) una posición colectiva, producto de una discusión en asamblea u otro medio, para acompañar a uno de los candidatos que van a la segunda vuelta(dos candidaturas supérstites de los 8 aspirantes que había), demuestra el grado de desorganización o de inconsistencia orgánica para definir una elección crucial en un momento coyuntural importante donde se evidenció en Colombia la crisis de la Democracia. Disolver la coalición para dejar en libertad, frente a la segunda vuelta electoral, a los lideres de los partidos, es atomizar lo que quedaba del centro político y una irresponsabilidad con la Nación.

Se necesitaba una reflexión multilateral de los miembros de la coalición para enfrentar un reto eleccionario ya que en los próximos 4 años el ganador y la nueva coalición que resulte en tres semanas orientará los destinos de un país hecho jirones. Los dos que pasaron a la segunda vuelta, son de ideologías contrarias y había que encontrar la cercanía o proximidad con el programa que se tenía en la CCE.

Que credibilidad puede plantear una coalición que no afronta un momento crucial porque estando unidos podían inclinar u orientar más una votación donde se espera inclusive un nuevo modelo económico, o que al menos se necesita intentar hacerlo. Desunidos es contribuir a la confusión y complejidad de esta elección donde se enfrentan dos candidaturas que lograron el 29 de mayo aunar por separado, más de 14 millones de inconformes, un electorado descontento con el estado de las cosas, con un voto antipolítico y anti-establecimiento.

Otro asunto es que luego con las volteretas que sobrevengan protagonizadas por los líderes visibles, los desencanten. Se apartaron y vemos que por un lado Luis Gilberto Murillo, que se desempeñó como fórmula vicepresidencial de Fajardo, se adhirió al Pacto Histórico; y Alejandro Gaviria, ex candidato presidencial, también. Dos posturas coherentes con el programa que tenían. Lo mismo se espera de Galán y el nuevo Liberalismo.

Si Sergio Fajardo, Robledo, Cristo , Amaya, toman otro camino, el de Rodolfo Hernández, entrarían en un sendero contrario a lo que pregonaron, siendo incoherentes ideológicamente.

Teniendo Fajardo un buen programa de gobierno, harían el aporte a una campaña que no tiene fundamentos programáticos sino consignas y slogan. Pero podrían quedar entrampados más adelante si el Señor Rodolfo Hernández es atenazado por las derechas y no lo dejan moverse al centro, si pretende hacerlo.

El desinflamiento del centro político obedeció a varias causas que en el curso de los últimos 18 meses fuimos resaltando en columnas de prensa que compilé en un libro titulado, “El Centro Político: Concertación y Dispersión”, y desde el año 2018 elabore reflexiones en el sentido de descodificar los pliegues e intersticios más profundos de los comportamientos en el centro político, afirme desde ese 2018 que, el centrismo se presenta como una opción moderada de hacer política, como los portadores del consenso y de soluciones pactadas.

Su inserción en el respeto a la institucionalidad hace a los centristas adoptar actitudes reformistas, contemporizadoras y poco confrontacionales.

De esta manera los militantes de izquierda ven a los centristas como tibios, indecisos y pancistas: querer estar bien con todos. El centrismo lleva a una mixtura ideológica entre la socialdemocracia, la tercera vía y la incorporación de criterios liberales que no rompan con las tradiciones.

Los partidos de centro se alimentan de políticas progresistas, moderadas y dentro de los mecanismos de participación establecidos convocan a las acciones menos riesgosas para sus socios en el poder.

Lo más grave es que los de centro derecha y los de centro-centro, a la hora de las definiciones transformadoras o ante una situación de cambio real, se inclinan por la derecha. Y cuando la polarización aumenta desaparece al centro de la atención de los ciudadanos que solo miran a los dos polos enfrentados.

Por las mismas disputas el centro político cerró los espacios de competición, una muestra palmaria es la votación del 29 de mayo, Sergio Fajardo no obtuvo ni la votación de sus coaligados en la consulta interpartidista que lograron más de 2.300.000 votos el 13 de marzo , ni tributaron los partidos que la componían y asistieron a la elección del Congreso.

Desde la consulta disminuyó más. Y respecto al año 2018 donde obtuvo 4.602.916 votos en la primera vuelta, hasta este 2022 donde logró solo 888.585 votos. En el año 2018 ocupó el tercer lugar, a 256.153 votos del segundo, Gustavo Petro, que obtuvo 4.859.069 sufragios en esa primera vuelta del 2018, y luego se hizo senador por la ley de la oposición recién estrenada llegando a más de 8 millones en la segunda vuelta, conservándolos y acreciéndolos en el 2022.

Esa es la comparación, conservó la votación , mientras Sergio Fajardo decreció , y estaba esta vez acompañado con una importante coalición.

Fueron muchas las dificultades del centro político en su trasegar de dos años, la principal no haberse configurado como tal, fue una agrupación y concertación de voluntades para conformarse pero faltó cohesión ideológica y construcción programática, además la convocatoria se concentró en 7 líderes importantes desde Humberto de la Calle hasta Alejandro Gaviria , pero nunca se hizo un esfuerzo por convocar a los líderes de los movimientos sociales, como sino fueran fuerzas políticas o como si percibieran que todos representaban a la izquierda, esta discriminación no los dejó crecer. Y las disensiones internas, las disputas, los desencuentros no se supieron resolver internamente con mesura, se ventilaron en público perdiéndose la esencia de la conciliación que querían reflejar para superar la polarización . Este centro político inacabado tenía que alcanzar mínimo dos objetivos: Vencer la polarización que afecta a los colombianos y que podía impedir que ellos se consolidarán, y demarcarse , distanciarse del continuismo que representaban otros.

Los centristas se dividen en tres ramas: centro derecha, centro-centro y centro izquierda. En casi todos los países occidentales tratan de caracterizarse actuando con posturas moderadas, por no correr riesgos respecto a la movilidad social lograda, o ante los intereses económicos que han alcanzado. Los centristas de derecha alimentan el discurso político tomando ideas de varias ideologías, se inspiran en temas de ambos lados (derecha e izquierda) atemperando o modulando las temáticas; son descubiertos por los observadores y analistas debido el oportunismo que destilan; la radiografía final es la de: políticos mutantes.

Cuál es la ideología del Centro Político. Los centristas confeccionan un discurso para atraer y usan también, en ocasiones, un populismo moderado. Su mixtura ideológica la transmiten al electorado y seducen a ciudadanos decepcionados del bipartidismo, de otros partidos que han incursionado en el campo político y han fracasado o desengañado a los seguidores; estos ciudadanos ahítos de mentiras, de frustraciones, desencantados, sin norte ideológico creen en las propuestas de centro, pero quedan navegando en la indefinición de una doctrina que no aparece: corren el riesgo de un nuevo desencanto.

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domingo 5 de junio, 2022

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