El eclipse de Monterroso

Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Los eclipses de sol son observados como un gran espectáculo o, en sentido contrario, como fenómenos que provocan temor. Así pasó hace tres décadas cuando ocurrió un eclipse de sol que anocheció la tarde y que hubo predicadores que aprovechándolo no escamotearon anunciarlo como una señal apocalíptica. 

Esta semana volvieron viral un video que en las redes anunciaba cambios planetarios extremos consecuencia de otro eclipse el próximo mes. Por eso quiero referirles el cuento “El eclipse” del escritor guatemalteco Augusto Monterroso, para que mis amigos vean que siempre han utilizado los eclipses para atemorizar a las personas sin formación académica, porque estas no entienden que tales fenómenos cosmogónicos ocurren por la interposición de la luna entre el sol y la tierra, que obstaculiza el reflejo de los rayos solares.

Basta con compartirles el título del texto narrativo, ustedes buscan el cuento, para que dimensionen cómo antes de la llegada de los europeos durante el “Descubrimiento”, en nuestro continente existía una cultura amerindia con sistemas numéricos, calendarios completos y conocimientos científicos más profundos que los saberes universitarios aristotélicos que enorgullecía a los conquistadores y colonizadores.

 Precisamente fray Bartolomé Arrazola quiso salvarse de ser sacrificado por los aztecas, anunciándoles que la ira de los dioses desataría las tinieblas sobre la tierra en caso de enterarse que su   corazón hubiere sido expuesto en la piedra del rito sagrado. Cuando terminó ese eclipse, ocurrido hace medio milenio, estaba junto al fraile su corazón chorreando sangre en la piedra de sacrificios, mientras un indígena repetía en voz alta cada una de las fechas en que ocurrirán eclipses.   

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viernes 5 de julio, 2019

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