El elefante no le llegó a Petro
En los 90 el dinero del narcotráfico se entregaba en efectivo, guardado en maletines, a impolutos políticos, esos que aun recordamos cuando pensamos en el elefante.
Pero al parecer, en esta época, el maletín quedó obsoleto y la bolsa es la tendencia.
En la colección de cuentos de los Hermanos Grimm, está la historia de Hansel y Gretel, todas las mañanas la bruja hacía que Hansel sacara el dedo por entre los barrotes para comprobar que había engordado, pero éste la engañaba sacando un hueso que había recogido del suelo.
Lo mismo sucedió con Gustavo Petro, la estrategia del hueso fue utilizada por quien se mostró durante años como el político que llevaba sobre sus hombros la bandera anticorrupción, mientras recibía dinero al modo de la clandestinidad, muy al estilo del proceso ocho mil.
Con la historia de tarros llenos de dinero en la cocina de Simón Vélez, Petro podría ganar el premio India Catalina al mejor guión de telenovela, sin embargo la ficción no es la explicación que salvará su credibilidad.
Y tampoco el salvavidas será la carta del Loco Barrera, enviada desde una cárcel, con la que pretende probar que el dinero recibido no está relacionado con el narcotráfico.
Las dudas siguen sobre la mesa, el salvavidas no llegó, las excusas se acabaron y su credibilidad sigue en caída. Ya los colombianos nos cansamos de escuchar sus explicaciones alejadas de la verdad, mientras incendia el país tratando de desviar la atención.
En 2010 el CNE abrió investigación por irregularidades en préstamos de particulares por más de mil millones de pesos a la campaña Petro Presidente, justo un año después de la bolsa.
Pura coincidencia.