El general Casas

Miguel Yusty

Debo confesar que muy pocas veces en Cali los comandantes de la Policía son ratificados por la Dirección Nacional de la Policía. Cali ha sido un espanto y un quemadero para mu-chos de los comandantes.

Los promedios llegan a escasamente a un año de gestión. Recuerdo que durante mi Secretaría de Gobierno, compartí con cuatro directores de la Policía Metropolitana.

Igualmente no se me olvida que cuando terminó el después general Naranjo, se fue marcado por el recuerdo del fracaso, pues en el año 2003 los homicidios en Cali llegaron a 2.138 con una tasa catastrófica de 104 por cada 100 mil habitantes.

Sin embargo y a pesar de este pasado y de este karma, y como reconocimiento a su callada y eficaz labor, se decidió darle continuidad al general Casas, rompiendo los temores y reconociendo todo lo importante que ha sido su presencia al frente de la Policía. A pesar de todo el bombo y de toda la parafernalia mediática con los que se ha disfrazado el manejo de la seguridad por parte de la administración municipal, que le ha dado rienda suelta en cabeza de su Secretario a un mercadeo farandulero de las cifras.

La verdad verdadera es que en Cali los homicidios entre el 2008, con 1.359, y el 2018, con 1.153, solo se han disminuido en 206 caos, con un presupuesto tres veces superior al del 2008.

En los más de tres años que lleva el general Casas al frente de la Policía, su mano firme y sus comportamientos de ponderación le han puesto la cara a las diversas crisis de seguridad, pues al no haber política de seguridad en Cali ni mucho menos liderazgo, el General ha permitido y garantizado por su gestión operativa, la reducción de homicidios y las bases para recuperar la percepción de seguridad.

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miércoles 27 de febrero, 2019

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