El mal momento que vivimos

Umberto Valverde

El rechazo a la reforma tributaria fue el florero de Llorente para desatar la protesta social, convocada por centrales obreras pero finalmente se generó un movimiento social que no tiene líderes, además porque los grandes protagonistas son los jóvenes que, en algunos casos, nunca habían participado de estas manifestaciones, pero que ya no soportan ver un país que no les ofrece ni presente ni futuro.

En este proceso de protesta, Cali se convirtió en gran protagonista porque la pandemia ha hundido a esta ciudad a la miseria, el 60 por ciento de la población caleña vive del empleo informal que liquidó la pandemia, con la Reforma Tributaria y la explosión social que se produjo, ha quedado averiada. Además, hay que decirlo claramente, el alcalde Ospina, que dice tener una vocación popular no ha actuado pensando en la gente. En este momento, a diferencia de Bogotá nos tiene encerrados y presos, Claudia López quitó todos esos decretos, es como si el virus hubiera desaparecido, la política de confinamiento es equivocada en un país que vive de la calle y del día, no hay renta, los asalariados son menos del 30 por ciento. Es necesario que los medios, los opinadores, le pidan al alcalde Ospina que no haga “marchas” todos los días. Como alcalde está obligado a resolver lo del “abastecimiento de víveres, gasolina y medicinas”, por lo que se dice la Iglesia es la abanderada de esto, el alcalde Ospina todos los días inventa algo, hoy que debe hacerse una reunión Uribe-Petro, ninguno de los dos va a sentarse con el otro. Con respeto, le digo al alcalde Ospina, mire cómo resuelve lo del MIO, estamos sin transporte, una ciudad sin transporte masivo no existe.

Nunca habíamos llegado a una situación tan terrible. Ni en las grandes jornadas estudiantiles y universitarias de los años 70. Una Cali sin comida, sin medicina, sin gasolina, es infame y la solución no es el confinamiento, la gente vive del rebusque, están matando los restaurantes, las peluquerías, las tiendas, los músicos, los bailarines, todo lo que funciona con la libertad del ciudadano.

Me quedó sorprendido del silencio de los gremios, de la academia, de los medios y los periodistas, el alcalde Ospina no puede encerrar a una ciudad, es el colmo que no se pueda tomar un vuelo, estamos sin aeropuerto, hay cercos en los barrios cobrando la movilidad, mientras Ospina “inventa” caminatas. Tiene todos los problemas encima, además de los errores de las megaobras, la Feria Virtual, los informes de la Contraloría son graves y conllevan sanciones jurídicas y de castigo.

Cali debe ser liberada, el virus existe, es peligroso, pero Cali lleva más de un mes con 20 fallecimientos diarios, cada uno de ellos es lamentable, pero todas las ciudades del mundo funcionan con normas de control -sin cárcel- con índices de 100 y 200 muertos, como Bogotá y Medellín. Que se acabe la cárcel, es mi llamamiento.

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jueves 6 de mayo, 2021

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