El MIO, el gran fracaso de Cali
Recuerdo que desde el momento mismo en que John Maro Rodríguez, como alcalde de la ciudad, decidió desmontar el proyecto del metro, que con visión de futuro había dejado su antecesor Ricardo Cobo, se inició hasta la fecha un proceso acelerado de deterioro de la ciudad que ha ido profundizando poco a poco todas las variables del atraso, típicas del tercer mundo.
Esta historia cómo todas las narrativas mal contadas y todas las patologías de enfermedades terminales han tenido al unísono y por parte de todos los sectores empresariales, políticos, económicos y sociales, un proceso permanente de negación y de afectación, pues, efectivamente, el haber renunciado al proyecto de metro ligero de Ricardo Cobo, fue la condena de muerte, así como sucede en los eventos traumáticos de los seres humanos.
La historia siempre la resumo en una frase que me dijo Sergio Fajardo, siendo alcalde de Medellín, y que entre otras cosas establecía que la diferencia entre Medellín, Bogotá y Cali, era que Medellín sí tenía Metro y Bogotá y Cali carecían de él.
El haber tomado esta decisión y no haber aceptado nunca su fracaso, les ha impedido a nuestros dirigentes reparar el avanzado estado de deterioro y tugurización en que se encuentra la ciudad, convirtiéndose en corifeos cada que la estructura financiera del MIO hace crisis cíclicamente, siendo la razón de ella la escasez de pasajeros y la necesidad de inyectarle presupuesto.
El MIO no cumplió la tarea de reurbanizar la ciudad y mucho menos le entregó a los caleños el derecho de una movilidad de buena calidad, acortando los tiempos de transporte entre su hogar y su sitio de trabajo.
El MIO, a diferencia del metro, no solucionó el caos urbano, si no que lo profundizó al estrechar las pocas vías amables, potenciando el transporte informal y disparando por ese mismo caos los diversos delitos que, como el hurto y el atraco, han sido el pan de cada día de los caleños.
En realidad, da tristeza que el alcalde actual, los anteriores y los que pretenden serlo para el próximo periodo sigan engañados y engañándonos sobre que el MIO es una empresa salvable, cuando en verdad es el gran fracaso de la sociedad caleña. Hay muy pocas ciudades de las dimensiones de Cali que no tienen metro.
El atraso de Cali se debe a esa equivocada decisión, que no fue otra cosa que la manera como los enemigos de Cobo le cobraron bloqueándole su proyecto estrella y castigando a la ciudad con el profundo infierno del desarraigo y la tugurización que generó el MIO.
Es tan grave lo que ha venido sucediendo que hoy día algunos sectores de opinión políticos y empresariales pretenden hacernos creer a los caleños que el tren de cercanías va a solucionar el problema del caos vial en Cali. Mientras todo esto sucede, los caleños ya pagamos el metro de Medellín, vamos a pagar el de Bogotá, seguramente el de Barranquilla y aquí continuaremos recuperando el MIO y nunca, como se lo dije a un Gerente de Metrocali, aceptando su fracaso.
Ahora que se cumplieron los 486 años de la ciudad, ante el fracaso de Cali como sociedad, pensaba en qué tenemos para celebrar, por la sencilla razón de que Cali no tiene ningún sueño realizado, sino una patología negacionista alrededor del MIO, obra que nunca ha debido ser construida.
El metro ha debido ser la gran megaobra de la sociedad caleña, como lo hicieron los paisas y van a hacer los bogotanos.
Con lo que hemos gastado en el MIO, se hubieran construido dos líneas del metro.