El Pacífico
La belleza del Pacífico colombiano es tan exuberante y aterradora como sus problemas. Sus ríos altivos y portentosos que comunican todo el complejo entramado de su feraz geografía, embelesan a sus visitantes por su impactante belleza. Sus gentes humildes, alegres, creativas e inteligentes, de cuerpos fuertes y esbeltos, seducen a propios y extraños; el profundo Pacífico que se estrella con sus costas para conectarnos estruendosamente con Colombia y el mundo, pareciera no ser suficiente para llamar la atención.
A este paraíso colombiano no ha llegado aún los vientos de la paz, cerca de la mitad se la coca que hay sembrada en nuestro país, florece en su verde y húmedas entrañas; en su corazón, el Distrito de Buenaventura, sede principal del puerto marítimo más importante del país, el 45% de su población es víctima del conflicto armado Colombiano, mientras su clase política hasta ahora, se muestra incapaz de enfrentar con honradez sus desafíos descomunales y crecientes.
Hoy de nuevo el Estado está convocado a emprender un proceso de intervención en el Litoral Del San Juan, un municipio rivereño entre el Valle del Cauca y el Departamento del Choco, foco de un conflicto que pareciera no tener fin. El ELN y el llamado clan del golfo miden fuerzas a costa de sus lugareños, con un saldo trágico en vidas y desplazamiento.
Hoy estamos en procura de vincular al gobierno nacional en un asunto que desborda las capacidades económicas de la región, en el entendido que este conflicto cocalero, minero, ambiental y armado compromete las posibilidades de desarrollo a favor de sus comunidades, del conjunto de los departamentos que conforman su región.