El país invisible

Hugo E. Gamboa Cabrera

Tácito, antiguo filósofo, decía que “cuando los Estados son corruptos es cuando más leyes tienen.” Eso lo ha padecido Colombia a través de su historia, inclusive desde la época de Simón Bolívar, quién ni con la pena de muerte pudo controlar semejante flagelo. A los colombianos nos ha tocado padecer ese cáncer sin que se vislumbre en el horizonte una luz que nos salve de ese sufrimiento.

Y una de las estrategias que se utilizan desde nuestros gobiernos es polarizarnos para distraernos con discursos y promesas mentirosas.  Tenemos un gobierno que se hace el pendejo ante el carrusel de la muerte que se practica con pacientes en entidades como Cafesalud o saludCoop, por mencionar algunas EPS. Vivimos no tanto en un sistema incompetente sino controlado sistemáticamente por quienes gobiernan para no dejar que el pueblo tenga bienestar y progreso.

La corrupción y la politiquería rondan en la educación, en la minería ilegal, en el descontrolado auge del narcotráfico, dejando jóvenes desamparados de estratos populares, a merced de la violencia y marginalidad, gente adulta sin posibilidades de pensionarse, niños aguantando hambre, regiones en pleno siglo XXI sin acueducto gracias a que se roban el dinero de las obras o en diagnósticos que jamás se tienen en cuenta. Es una injusticia social permanente que no tendrá solución pese a los acuerdos de paz. La gente siente que está siendo engañada.

Es el colmo entonces, que el gobierno de Santos pretenda hacer reformas constitucionales por fast track, desconociendo la voz del pueblo y sin brindar soluciones sociales, empezando por aquellas que prometió e incumplió.

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    lunes 20 de febrero, 2017

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