El Papa León XIV
Los dos últimos Papas de la iglesia católica, Francisco y ahora León, han sido líderes cuya palabra está siendo escuchada en el mundo… y esto, porque son palabras que responden a preguntas y situaciones urgentes de los hombres y las mujeres de hoy.
Han dejado de hablar permanentemente del “más allá” y están hablando en cambio del “más acá” donde los humanos nos jugamos nuestros días y nuestros destinos.
Ambos Papas se han revelado como conocedores y defensores de la Doctrina social de la iglesia, que llama a construir por métodos pacíficos y lejos de los odios, la justicia social en nuestras sociedades desiguales e injustas.
Pero en este momento quien aparece en el centro de la escena es el cardenal Prevost, hoy León XIV que camina por el mundo predicando la paz.
La voz de este Papa, se ha levantado contra las múltiples guerras que un día y otro se gestan y declaran en el mundo y concretamente contra el ataque de Estados Unidos a Irán y las amenazas de Trump de acabar en una noche con una civilización de siglos.
León ha dicho que es necesario construir la paz y que su deber como portavoz del mensaje evangélico es precisamente predicar en este sentido.
Su palabras le han valido amenazas por parte de altos poderes norteamericanos y respuestas airadas del mismo Trump. Su respuesta valiente ha sido: no tengo miedo y mi deber es propender por la paz en el mundo.
Con sus declaraciones y palabras recientes el Papa ha sepultado para siempre lo que algunos llaman guerra justa.
Yo no soy ni de lejos partidaria de los “ayatolás”, pero es claro que uno no puede invadir un país porque no le gusten las políticas de su gobierno… es lo que hizo el presidente norteamericano que parece que se considera el dueño del mundo.
Por otro lado considero muy grave las veladas amenazas de Vance, el vicepresidente, de generar un cisma en la iglesia si el Papa no se somete a sus poderes y deseos.
León XIV merece el respaldo total de todo el mundo democrático, porque no sólo es un portavoz espiritual, sino -desafortunadamente a mi juicio- un jefe de estado.
Es claro que con la guerra nadie gana, en cada guerra perdemos todos y todas, y desde luego quienes menos posibilidades de defenderse tienen son los más vulnerables.
Es elemental que los seguidores de Jesús de Nazaret tienen que llamar a la paz. Sólo por el camino del amor, del diálogo, el encuentro y la acogida mutua tiene un futuro posible la humanidad.
Y precisamente en estos momentos nuestras sociedades no parecen avanzar por ahí, sino precisamente por caminos contrarios.
Al hablar tanto de León como de Francisco, no puedo evitar lamentar siempre de nuevo el que no se hayan decidido a colocar de una vez por todas a la mujer en pie de igualdad con los varones en la organización y en la teología eclesiales.
Falta conciencia y claridad de que mientras nos rija un sistema patriarcal no será posible la construcción de la paz.
Precisamente es ese sistema y el capitalista afán de lucro, los causantes de guerras, violaciones, agresiones y atropellos.
Y la lucha, desde el Evangelio, tiene que ser amplia, en ambos frentes y frontal. No puede haber contemplaciones.
De todas maneras, va mi apoyo a los llamados de paz del Papa León XIV. Como Gandhi nos enseñó No hay camino hacia la paz. Las paz es el camino.