El Petronio

Leonardo Medina Patiño

Ahora que Ilia Calderón estuvo amenazada por un extremista de un movimiento racista en Estados Unidos; ahora que se han extraviado de las arcas del distrito de Buenaventura 4.000 millones de pesos; ahora que se han inaugurado (por fin) los 9 túneles de la vía Cali-Buenaventura que nos pone en hora y media en el puerto, pero que aún sigue siendo un mito lo de la distancia; ahora que han cambiado a Monseñor Héctor Epalza, cuando venía haciendo buena labor pastoral.

Ahora que Medardo Arias sigue escribiendo como los dioses con sus cuentos reunidos en “El cangrejo amotinado”; ahora que se cumplen cuatro años de haberse ido de este mundo el poeta Barbacoano Farías, por quien “una lágrima edificó la lluvia”; ahora que hay un resurgir del puerto con sus recientes obras civiles y una ciudadanía activa, vigilante de cosa pública; ahora que la gobernadora Dilian sí ha mirado hacia el litoral con el mejor encuentro cultural en muchos años “Ola Ventura”; ahora que Juan Carlos Botero (el hijo del pintor) ha escrito una bella columna sobre “Malpelo”; ahora que hay viceministro de Hacienda afecto al puerto, dada su cercanía que desde niño su padre el neurólogo Vadimir Zaninovic le enseñó; ahora que Alfredo Molano ha publicado su más reciente libro de crónicas “De río en río” dedicada al pacífico, denunciando, evidenciando, que esa zona ha sido saqueada infinitamente e infinitamente resurge; ahora que se ha creado una asociación de escritores del pacífico.

Ahora que el médico William Vega sigue cocinando -como en fogón para cazuela de mariscos- su próxima novela (que entre otras cosas ya la leí y doy fe del reflejo de su oficio como escritor); ahora que María Helena Quiñonez lidera con entusiasmo la fundación Hacienda Cañasgordas; ahora que Oscar Olarte Reyes sigue en las calles de Cali luciendo fastuoso su traje pacífico y narrando las vivencias de ese bello andén cultural; ahora que se recuerda a Germán Patiño con su libro “Fogón de negros”; ahora que evocamos al bello de “Samuelito” quien se nos fue sin despedirse tal vez por su incapacidad sentimental de hacerlo, dejándonos -como en pacto secreto – a Oliva para que nos siga acompañando en su nombre; ahora que la filarmónica de Cali ha grabado un compacto con música del pacífico; ahora que esta ciudad reclama algo de sosiego, ha iniciado la XXI versión del festival de música del Pacífico “Petronio Álvarez” para darnos ese solaz envuelto en gastronomía y música.

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    viernes 18 de agosto, 2017

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