El poder de la educación

Ana Janeth Ibarra Quiñonez | Secretaria de Educación del Valle del Cauca

La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo.
Nelson Mandela

En los países desarrollados la educación es radicalmente diferente a la nuestra, por eso nos aventajan en muchos aspectos. En estos países hay un alto sentido de propósito colectivo que ayuda en el desarrollo y la competitividad, indispensables para prosperar en el siglo XXI. Asimismo, fomentan la creatividad, la innovación, el mérito y el interés.

También los nutre una cultura de aprendizaje en la cual los estudiantes preguntan, procesan, debaten desarrollando y promoviendo el ingenio, el pensamiento crítico, la capacidad para resolver problemas. Esta educación, es la que debemos y tenemos el derecho de aspirar, una educación para la vida, comprometida con el pleno desarrollo de la persona.

Desde la perspectiva anterior, se necesitan docentes de la más alta calidad, con sentido de pertenencia y enamorados de su profesión, tal como lo indica Andreas Schleicher, gurú de la educación, “Ningún sistema de educación puede ser mejor que la calidad de sus profesores”, por consiguiente, urgen instituciones preocupadas por el talento humano, la modernización de sus instalaciones, con profesionales con capacidades de gestión para desarrollar proyectos que le permitan a sus estudiantes adaptarse a las circunstancias globales y reaccionar con rapidez ante los retos actuales. Es la hora de repensar la educación y así, solo así dejaremos de ser un país condenado a cien años más de soledad.

En este orden de ideas, se hace la invitación formal a los cuerpos docentes, sindicatos, asociaciones y movimientos estudiantiles para que sin ningún atisbo de egoísmos crear los hábitos mentales que promuevan la participación en vez de la apatía, la crítica en lugar de la entrega, el optimismo de la voluntad por encima de la desesperanza, siempre en procura de lograr una educación de calidad, evitando la deserción escolar y buscando que cada vez sea mayor el número de estudiantes que acceden a la educación superior.

De manera conveniente nuestra carta magna en sus apartes de la ley 115, Ley General de Educación, expone los fines y clarifica el quehacer pedagógico para evitar reportes negativos en un ranking que nos ubica en lugares no tan privilegiados.

Es hora de repensar nuestros silencios, actitudes defensivas, descalificaciones que nos condenan a ser un país cada vez más rezagado en materia de educación, con el impacto que esto genera en el desarrollo económico, tal como lo indica Gary Becker en su teoría del capital humano, que no es otra cosa que, considerar al estudiante como un actor racional en busca de una inversión que rentabilice sus posibilidades sociales y económicas futuras.

Por consiguiente, invocó la asistencia de rectores, administrativos, docentes, estudiantes, padres de familia y comunidad en general, para hallar la manera de transformar la educación y dar el sentido preciso a los fines que proclama la Ley General de Educación; desde la perspectiva anterior, debe convertirse en un imperativo social comprender e interiorizar que la EDUCACIÓN tiene poder.

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jueves 1 de diciembre, 2022

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