El principio de Paula

Rodrigo Fernández Chois

1969 fue un año especial: el Apolo 11 aluniza, Festival de Woodstock, Plaza Sésamo sale al aire y nace miguelito. Pero además de estos significativos aconte-cimientos, circuló el libro “El Principio de Peter”, que demostró que las grandes corporaciones y asociaciones en las que existe la tan deseada escalera de ascenso, de manera inevitable, los hombres que trepan llegan a ocupar un puesto en que se convierten en completos y patéticos incompetentes, siendo la productividad de todos los que permanecen debajo la que garantizaba la buena marcha de la organización. 

Han pasado cerca de cincuenta años desde esta revelación, pero la autenticidad del principio sigue firme e incuestionable, baste con mirar al malquerido personaje que elegimos como  nuestro jefe supremo para corroborarlo.

Complementando este irónico principio, y para colocar los puntos sobre las íes, este año apareció la investigación “El Principio de Paula”, en la que se especifica que el Principio de Peter se circunscribe exclusivamente al mundo masculino, y que su ausencia en el femenino -debido a que ellas son mucho más honestas en lo que respecta a asumir labores en las que no se sientan capacitadas- es la explicación del porqué se presentan diferencias salariales entre ellos y ellas.

En palabras del autor: “Es muy común que empleadas de alto rendimiento y con cultura prefieran quedarse en su puesto actual y no aspirar a algo superior, por miedo a no cumplir con las expectativas. Como sabemos, eso jamás le pasará a un hombre. Ellos piensan: ‘Creo que puedo hacer ese trabajo con creces’, aunque no dispongan de atributos ni para hacer la mitad.” Chicas: ¡Nunca dejaré de admirarlas!

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    martes 8 de agosto, 2017

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