El proyecto de inversión social
Con ese nombre presentaron el presidente Iván Duque y su Ministro de Hacienda la nueva reforma tributaria que busca recaudar $15,2 billones y que propone beneficiar a casi ocho millones de hogares que recibirían recursos para aliviar el impacto de las medidas restrictivas con motivo de la pandemia.
Se sustenta en subsidiar a más hogares vulnerables, recuperar la economía y el empleo, obtener la sostenibilidad en las finanzas públicas y fortalecer el gasto social.
La propuesta consiste, entre otras medidas, en extender el programa de ingreso solidario hasta el 2.022, entregar a las familias en pobreza extrema $160.000 mensuales, crear 500.000 puestos de trabajo con subsidios a las empresas, ampliar el programa de apoyo a la nómina, otorgar recursos para el pago de matrículas a estudiantes de pregrado de educación superior pública en condiciones de vulnerabilidad como aspectos básicos.
Para ello, se establece una tarifa de renta para empresas del 35%, una sobretasa al sector financiero del 3% y la normalización tributaria para regularizar los capitales de los colombianos en el exterior.
Pienso que un factor rescatable de este proyecto es que no grava con impuestos adicionales a la clase media y no se modifica el impuesto de renta a las personas naturales. Tampoco cambia la estructura actual del IVA, la que fue motivo de controversia nacional en el anterior fallido proyecto por obvias razones, que afectan el bolsillo de la mayoría de colombianos; al igual que, no se afectarían las pensiones con una mayor carga tributaria.
Sí creo que definitivamente deben hacerse efectivos los mecanismos contra la evasión y la elusión, que son los factores que hoy contribuyen al deterioro de los ingresos fiscales de la nación. Igualmente, para la reactivación del comercio, el articulado sugiere establecer hasta tres días sin IVA para motivar la compra de productos en los diferentes establecimientos de cadena.
Esta nueva versión de la iniciativa comenzará a discutirse en las respectivas comisiones del Congreso de la República y debe ser socializada en los diferentes escenarios comenzando por quienes la van a pagar, los sectores productivos y las asociaciones de trabajadores y sindicatos que intervienen en la política económica, fiscal y social de la nación porque al alcanzar un alto grado de consenso y compromiso de los contribuyentes, también mayor será el grado de confianza para asumir los impuestos con la responsabilidad social y ciudadana que implica la sostenibilidad fiscal y económica de Colombia como única vía de obtener la financiación de programas sociales a través de la generación de ingresos fiscales en forma permanente, facilitando así, la ejecución del gasto social.
Bienvenida la discusión de la nueva tributaria con la participación de todos los los actores sociales y económicos que permitan la recuperación del PIB y el mejoramiento del grado de inversión del país afectado por la disminución de la calificación de riesgo de la deuda soberana de Colombia de BBB- a BB + haciendo posible un país más prospero y productivo en beneficio de sus gentes.