El transporte en Cali
Hay que mirar el problema del transporte en Cali con ojos de usuarios. No cabe duda que la administración municipal debe enfrentar el problema resolviendo asuntos financieros y jurídicos. Sin embargo, la problemática trasciende los flujos de caja y los contratos y afecta la calidad de vida de la mayoría de los caleños.
Escuchar a los usuarios del MIO genera lástima. Mis compañeros de trabajo, que lo usan a diario, me contaron historias increíbles. No me cabe en la cabeza que alguien deba esperar hasta hora y media para subirse a un bus, tras tener que ver pasar tres repletos en una ruta que solo pasa cada media hora, más sabiendo que aún le falta un transbordo y más de una hora de camino. Miles de caleños se someten a cuatro horas de transporte público cada día.
Esos mismos usuarios asumen con jocosidad todo lo que les sucede en el MIO. Se ríen de situaciones como culminar en una ruta diferente empujados por una multitud que no pudieron evadir, o tener que bajarse la falda o hasta el sostén tras todo el toque toque de los “compañeros” de viaje. Sin contar, todas las mañas que deben aplicar para no darle oportunidad a los ladrones. Estas anécdotas me impresionaron pero me sobrecogió lo que me lo dijo una de ellas: “el MIO es la penitencia que le ofrezco a Dios todos los días”.
¿Puede la sucursal del cielo no condolerse? Armitage se distingue por su habilidad empresarial y sensibilidad social, mezcla que me hace tener fe en que finalmente el transporte público en Cali algún día se preste de manera digna. Nicolas Orejuela, nuevo presidente del MIO, está usando el sistema, ojalá lo haga como cualquier parroquiano e implemente soluciones pensando en los usuarios.