Elección dividida
Bueno, bueno. Un 50.4 o 50.5% de compatriotas escogió a Petro como presidente mientras casi un 48% votó por Rodolfo, es decir, allí queda demostrada la polarización en la que está inmerso el país. La diferencia ni siquiera llegó al millón de votos.
El nuevo mandatario está obligado, entonces, a llegar a un consenso nacional para poder tener gobernabilidad. El problema es que conociendo el talante del ganador, es muy complejo entender que el nuevo gobierno busque ese ensamble nacional.
Ojalá haya mucha sabiduría en el manejo del país tal como lo aconsejó, en mensaje de twitter, Sergio Fajardo al ganador, sobre todo en un “país adolorido” como lo mencionó el excandidato antioqueño.
Asimismo, Gustavo Petro tendrá un Congreso con mayoría adversa, el cual, seguramente, podrá manejar fácilmente con mucha mermelada la que, conocido es, le encanta a quienes componen, en gran parte, este organismo, al que llegaron casi los mismos de siempre.
El “pequeño” dilema es que el nuevo presidente dijo en varias ocasiones que, para dar un salto social que permita solucionar inequidades, hará reformas tributarias por cada año de su gobierno que le permitan al erario recaudar entre 50 y 59 billones de pesos, una cantidad enorme, si tenemos en cuenta que la caída del exministro Alberto Carrasquilla se dio por proponer una reforma de 21 billones, situación que desbocó en el famoso caos que nos infligieron los de la primera línea.
Esa propuesta, a sabiendas que el éxito de cualquier gobierno se da por un buen manejo de la política y la economía, puede crear una contracción financiera que el país de pronto no soportaría, especialmente por los altos índices económicos que recibirá Petro del actual gobierno, índices muy reconocidos y aplaudidos internacionalmente, por entidades y organismos especializados como la OCDE y el Banco Mundial, sin dejar de mencionar al BID.
Hay que reconocerle a Rodolfo Hernández su heroica gesta electoral al imponer una forma de hacer política de manera distinta, sin caciques políticos a su lado, sin corruptos esencialmente como si los hay en el equipo ganador, lamentablemente. Ojalá el nuevo presidente tenga un espíritu emprendedor y saludable por el bien de la nación. Ya nos toca dar un compás de espera para poder visualizar el norte de la nueva administración.