Elecciones y paz
Al igual que en la primera década de 1605, Benkos Biohó, un negro de origen africano firmó el primer tratado de paz, con Gerónimo de Suazo y Casasola, gobernador de Cartagena de Indias, a nombre de los reyes de España, acto que le marcó el camino a la independencia de lo que hoy es Colombia; así también ocho millones ochocientos mil colombianos, de un potencial de casi 33 millones de votantes, le hemos franqueado el camino al presidente Santos y su equipo para consolidar la paz.
Pero una paz con justicia social y sin impunidad, la votación que hemos aportado las comunidades afro descendientes no solo en la Costa Pacífica, sino también en la Costa Caribe y particularmente en Cali, capital negra de Colombia, así lo demandamos; poseemos autoridad moral para tal fin, porque a pesar de estar golpeados por la injusticia social, con nuestro voto hemos dicho “presente” en estas elecciones en favor de la paz.
Es reconfortante que los políticos de bien hayan entendido que en términos de geopolítica se entiende como la conciencia geográfica de un Estado, donde un hombre de Estado de espíritu creador extrae la materia prima para esculpir su obra de arte, en este caso la paz para todos los colombianos.
Además, en nuestro país hay mucho territorio y poco Estado, sabemos que los territorios que no son ocupados por el Estado, se lo toman los grupos de izquierda o de derecha.
Por eso, es conveniente una paz negociada, pero ratificada por el constituyente primario. Más de 50 años en guerra, en los cuales el Estado no ha podido derrotar a los alzados en armas, así lo demandan.